La Declaración de Toronto define así el concepto de abuso o maltrato de las personas que por razón de su edad se encuentran en situación de vulnerabilidad:

 

“El abuso de las personas de la tercera edad es un acto aislado o repetido, o la falta de una acción apropiada, que surge en el seno de una relación en la que hay una expectativa de confianza, y que causa daño o sufrimiento a una persona mayor."

 

Esta definición subraya entonces un hecho característico que lo diferencia de otro tipo de delitos: que quien lo perpetra ocupa una posición de confianza en relación a la víctima.

 

 

 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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